Lo Mejor: El no haberse contagiado de nada a pesar del aspecto cetrino del pincho.
Lo Peor: Mucho yayos y mucha historia pero el sabor es el mismo que el de coger unas tijeras, liberar del envoltorio plasticoso a una tortilla precocinada y acto seguido engullir un trozo.

VALORACIÓN: 2/10

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